La comunidad argentina en España y la provincia de San Juan se encuentran conmocionadas por el brutal asesinato de Facundo Rico. El ingeniero, que residía en Europa desde hacía una década, fue hallado sin vida en su vivienda del barrio madrileño de Las Tablas.

Lo que inicialmente parecía un robo terminó revelando una trama de obsesión y una confusión fatal que le costó la vida a un profesional destacado en su área.

Un ingeniero argentino fue asesinado en Madrid por un hombre que sospechaba que su pareja le era infiel con él

Un perfil profesional marcado por el éxito y el perfil bajo

Facundo Rico era ingeniero en Telecomunicaciones, egresado de la Universidad Nacional de San Juan, donde también se había desempeñado como docente auxiliar. Hace 10 años decidió emigrar a España en busca de nuevos horizontes; tras un paso por Extremadura, se asentó en Madrid para consolidarse en el pujante sector de las energías eólica y solar.

Según su perfil de LinkedIn, Rico acababa de iniciar un nuevo desafío laboral como ingeniero de proyectos apenas un mes antes del crimen. Sus vecinos lo describían como un hombre reservado y trabajador, que pasaba gran parte del tiempo viajando por compromisos laborales. "Vivía aquí hace cuatro años, pero casi no se lo veía por sus viajes", relató el portero del edificio a medios locales.

Una saña inexplicable

El hallazgo del cuerpo se produjo el pasado martes, luego de que los vecinos alertaran sobre un fuerte olor químico que emanaba del departamento del sexto piso. Al ingresar por una ventana, los Bomberos de Madrid se encontraron con una escena dantesca. Rico yacía inconsciente con 13 heridas de arma blanca distribuidas entre el abdomen, la espalda y el omóplato.

Pese a los esfuerzos del personal de emergencias, quienes realizaron maniobras de reanimación durante 45 minutos, el ingeniero falleció en el lugar. Durante el operativo, los rescatistas sufrieron ardor en los ojos, lo que permitió determinar que el asesino utilizó gas pimienta para neutralizar a la víctima antes de atacarla con un cuchillo de 20 centímetros, el cual fue secuestrado en la escena.

La hipótesis de la confusión y el final del agresor

La investigación, a cargo del Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional, dio un giro inesperado al identificar al presunto responsable: A.J., un hombre de 65 años cuya esposa le había pedido el divorcio recientemente. La principal hipótesis sugiere que el atacante, cegado por los celos, creyó que Rico era el tercero en discordia simplemente porque ambos asistían al mismo gimnasio.

Sin embargo, las autoridades descartaron hasta el momento cualquier vínculo afectivo o personal entre el ingeniero y la mujer. "Todo indica que fue una confusión trágica", señalaron fuentes del caso. 

La investigación judicial se vio abruptamente interrumpida el día después del asesinato, cuando el sospechoso fue hallado muerto en la zona de Charco de la Olla tras arrojarse al vacío, sellando así el trágico final de una historia marcada por la paranoia y la violencia.